DE:
Titulo: Lo único que les queda (aunque al autor le gustaría que la misma Heiko lo volviera a titular.
Rating: NC-17
Pairing: Draco/Harry
Disclaimer: Los personajes son JK Rowling y el Fic es para y por Heiko, yo solo lo garabateé.
Resumen: Después de su escape de Hogwarts. Huyendo Voldemort y los aurores, Draco cae en las manos de la orden del fenix tras separarse de Severus ¿Qué ocurre cuando solo aceptas lo que ocurre?
Adevertencias: angst, noncon, consentimiento dudoso, Violencia
Notas: Saludos Heiko!!!! No sé que decir, solo espero que te guste el fic que he de decir que me costo bastante escribir, nunca había echo nada post Hogwarts o post HBP ^o^, generalmente evito a Sirius y/o Dumbeldore muertos U,U Bien, supongo que solo me queda mandarte un súper abrazo y desearte un feliz día... de verdad espero que te guste y me acabes honestamente si no es así (Waaa de verdad que nervios, estuve postergando bastante la fecha de entrega).
Escuchaba su respiración agitada por sobre las pisadas de sus perseguidores. Entre las laderas del bosque se había perdido del lado de Severus, en una mera estrategia que le causaba más incertidumbre que seguridad.
Las hojas crujían bajo sus pies y el fango se volvía más denso conforme se adentraba a la oscuridad de árboles y ramas que serían su escondite.
Le seguían de cerca. Sentía como casi pisaban sus talones entre gritos y risas. Rezaba a la suerte que no lo abandonará, sus perseguidores tenían su varita y sin ella era como un zorro indefenso a las escopetas.
Si lograba adelantarse tan solo un poco más, él... sus pies fallaron y las hojas crujieron junto con el ruido sordo de su caída.
Vencido se arrastro por el piso buscando un escondite, pero era demasiado tarde.
-¿Quien lo viera?- se burlo la voz de su tía detrás suya –Un Malfoy arrastrándose entre el lodo, justo como la sabandija rastrera que eres-
Draco intento alejarse aferrándose a las ramas cercanas, pero Bellatrix lo detuvo dándole una patada al costado para así poder mirarlo de frente -¿Creíste que podías escapar durante mucho tiempo?- la mujer preparo su varita y el rubio comenzó a tentar desesperadamente a su alrededor buscando algo con que defenderse – Nadie traiciona al Lord y para mi es todo un honor acabar con otra mancha en el tapiz familiar-
El joven cerro los ojos esperando la muerte, pero los abrió justo cuando palpo una roca entre sus dedos –¡Maldito Mocoso!- aulló Bella el sentir la piedra rozar su rostro –Ya verás...-
Pero sus bramidos se vieron interrumpidos cuando una gran cantidad de aurores aparecieron entre estallidos –¡TU!- dijo abriendo los ojos con locura al saberse emboscada, el pequeño Malfoy había delatado su ubicación y ahora el ministerio atraparía a la avanzadilla que salió en la captura del par de traidores.
-¡Expelliarmus!- grito una chica de pelo verde como la maleza y la varita de Bellatrix voló por los aires.
-Nymphandora- susurro con apremio la mayor –No puedo decir que me complace la reunión familiar-
La recién llegada solo hizo una mueca advirtiendo la presencia de Draco, que miraba a todos lados entre aliviado y desesperado –Lestrange, debí suponer que serías tú, nadie seria tan estúpido como para adentrarse en terrenos monitoreados por el ministerio-
-¿De verdad?- Susurro la mujer, alegre de saber que la auror había bajado la guardia, segura de haberla desarmado – Piénsalo 2 veces- grito antes de sacar la varita de Draco de su bolsillo. Lanzo un hechizo que tomo a la chica descuidada y desapareció con otro estallido del bosque.
Entre la confusión el rubio se paro intentando huir pero Tonx aun aturdida alcanzo a conjurar un desmaius que lo hizo caer una vez más, pero esta vez con el velo de la oscuridad inundando su mente.
Para cuando despertó se dio cuenta de que estaba cautivo.
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-¡Maldita sea!- mascullo molesto golpeando el piso. De igual forma había sido capturado.
Sabia que ahora estaba en manos de los aurores, la ausencia de grilletes en una celda medianamente improvisada se lo decía.
Acaricio el brazalete que recién noto en su muñeca y eso le causo más frustración, cortaban su magia justo cuando más la necesitaba.
Doblo con cuidado su pantalón, dejando ver en su muslo izquierdo un profundo corte producto de una maldición que lo había alcanzado, ahora tardaría en sanar... si es que lo hacia.
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La primera semana se mantuvo impasible. La diminuta ración de alimentos que aparecía una vez al día al pie de la puerta, servia apenas para saciarlo, pero era mucho mejor a la nada que recibía de desayuno mientras huía.
Para la segunda semana, el goteo de las paredes y el confinamiento solitario comenzaban a perturbarlo. El dolor de su pierna se hacia tan agudo, que tardo todo un día en decidirse a atacar la costra infectada que se había formado.
Después de eso, no se movió del rincón que adopto como cama debido al dolor que el correr del aire le producía en la herida.
Para calmar su ansiedad comenzó a hacer formas en el aire y a ponerle nombres a los ladrillos cercanos. Supo que estaba delirando cuando estos comenzaron a responderle.
La fiebre que la infección le causo solo le permitía estar conciente de su situación en breves periodos de tiempo. Pedir ayuda estaba fuera de contemplación; ya lo había echo antes, y lo único que recibía como respuesta era un crudo silencio que le angustiaba.
Rodó una lagrima mientras le preguntaba a la serpiente de luz que bailaba frente a él, si tendría que cortar su pierna o lo que era peor ¿Moriría en aquella sucia celda?
Esa noche, su mente se plago de pesadillas.
En sus sueños unas manos se cerraron alrededor de su cuello. Quemaban como hierro caliente y se sentía tan real que se removió alarmado intentando apartarlas -No- gimió con el poco aliento que le quedaba, la fuerza de su atacante era demasiado para él, estaba rozando la inconciencia –Por favor... yo- su voz apenas y se escuchaba, tenia los ojos llenos de lagrimas –haré lo que dicen...- las manos dejaron de ejercer presión, tosía al tiempo que inhalaba aire.
- ¡¡Severus!! – grito aterrado, todos estaban muertos, ahora debía huir con él.
El instante en el que habían llegado a la fortaleza después de la invasión a Hogwarts, él, esperaba con vana ilusión ser premiado, pero Voldemort se había burlado de su momento de cobardía al no matar a Dumbeldore antes de declararlo prisionero.
Paso varias semanas en las celdas de la fortaleza del innombrable, hasta que, en una actitud muy atípica Snape lo había rescatado haciéndolos a ambos fugitivos.
Ahora, era imposible pensar que el Lord había tenido la complacencia de cuidar su vida mientras que aurores lo dejarían morir de una infección mal tratada.
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Para cuando despertó a la mañana siguiente, se encontraba sobre un improvisado catre dentro de la misma celda.
No sentía el dolor agudo en la pierna y presintió lo peor. Sin atreverse a mirar intento mover el pie con cuidado. Una punzada de dolor subió por toda su columna y a pesar del malestar suspiro con alivio.
El antiséptico y la sangre impregnada en la venda que cubría su pierna fueron como un destello de esperanza sin objetivo ¡Seguía vivo!.
La celda no olía ya a ese sucio musgo y los días siguientes a ese despertaba siempre con una nueva venda, junto con una sensación de bienestar un tanto imposible de explicar.
Las noches se habían vuelto sumamente tranquilas y en más de una ocasión se levantó con la sensación del calor de alguien más a su lado.
Sabia que ya tenia un mes ahí, pues su reloj biológico nunca le fallaba, casi podría jurar que en el exterior rozaban ya más allá de las 2 de la tarde.
El ajetreo regular era sustituido por una calma inquietante que le preocupó aun más cuando el plato de comida no apareció ese día ni al siguiente.
Al quinto día resolvió que los aurores esperaban que muriera de inanición y si no fuese por musgo que crecía en el techo, lo más seguro es que hubiera sido así.
A la mañana siguiente, despertó con el olor de la comida caliente, sus carceleros, le habían servido una triple ración de lo que enviaban regularmente. Se abalanzo a el plato con desesperación y de la misma manera engullo todo hasta quedar saciado ¿Qué importaban los modales ahora?.
Durante todo ese día, escucho ajetreo sobre su cabeza y con la esperanza de percibir noticias se quedo quieto concentrado en el exterior. Cuando los ruidos pararon se rindió resignado, las paredes eran demasiado gruesas.
Algo importante ocurría fuera.
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Bostezo cansado, el encierro era más agotador de lo que cualquiera pudiera pensar. Ocupaba la mayoría de su tiempo en pensamientos vanos que para nada le ofrecían una solución a su situación.
La angustia de no saber que ocurría tras las paredes del cuarto, había pasado a convertirse en frustración así que para no pensar en eso se dejo caer hastiado sobre el catre que crujió bajo su peso.
Rendido comenzó a ver sus manos y asqueado de sus uñas sucias hizo una marca más por encima de su cabeza, con aquel ya eran 36 días desde la ultima vez que respiro aire puro.
Un ruido fuera lo alerto, estaban en la puerta y él se encogio por la impresión, cerrando los ojos haciéndose el dormido.
Sintió como unos pasos se acercaban. Su corazón latía rápido debido a la incertidumbre y su respiración se agito una más cuando sintió un peso extra sobre el lecho, le era imposible seguir fingiendo, el aliento del otro rozaba su rostro.
-Potter!- exclamo cuando abrio los ojos -¿Qué haces aquí?-
Tenia bastante tiempo desde que no veía al chico de oro, estaba igual a como lo recordaba tiempo atrás, la única diferencia era que... ¿estaba borracho?
-Hola Draco- saludo el otro con voz patosa acomodándose sobre él –Tanto tiempo sin verte-
-Si tanto- declaro el rubio irónico empujándolo –Quítate de encima-
Harry se resistió a la fuerza del otro como si apartara las manos de un niño, Draco no estaba en las mejores condiciones físicas en esos momentos – No quiero – declaro de manera infantil aferrándose a sus muñecas posicionándolas sobre su cabeza.
-¿Qué haces? suéltame- forcejeo un poco y pudo resbalara sus muñecas del agarre -Potter! detente- ordeno Draco de manera no muy convincente, pues no pudo evitar que el temor se dejara escuchar en sus palabras al ver la expresión nada tranquilizadora del otro. Harry no hizo caso, siguió atacando su cuello atrapando otra vez ambas manos del rubio entre las suyas conjurando cuerdas para evitar que se le volvieran a escapar.
Desbotono la túnica raída del otro con la mano que tenia libre. Frustrado por los movimientos comenzó a molestarse –No te muevas- susurro con lujuria apoyándolo contra el catre asegurándose de que no tuviese escapatoria.
-¿Cómo que no me mueva?, ¿es que acaso estas loco?- grito convulsionándose aun más –Estas borracho, Potter, piensa lo que...- se quedo en silencio junto cuando sintió las manos del otro dejar de pasearse por su piel para posarse sobre su cuello y ejercer presión
-Lo que sea- hablo a su oído con voz divertida al ver como el otro se estremecía en vano para liberarse
Detuvo sus movimientos confundido y sintió como el aire volvía a sus pulmones –Pero... tú...¿Cómo?-
-Shh- Harry poso un dedo sobre sus labios –ocupa esa boca tuya en algo productivo- y sin más comenzó a besarlo
El cerebro del rubio se bloqueo. Sin responder ni parpadear sintió como el moreno le quitaba la túnica y comenzaba a hacer lo mismo con sus interiores.
Reacciono de pronto y comenzó a sacudirse –No me toques- rugió, estaba molesto. Harry lamía sus pezones mordiéndolos suavemente.
Sintió un momento de descuido por parte de su atacante. La presión del moreno sobre el rubio disminuyo solo unos segundos, tiempo que le costó al moreno un golpe en el estomago que le sacó el aire.
Draco se paro lo mas rápido que pudo y corrió hacia la puerta, si tenia que suplicar por ayuda, lo haría.
Sabia que la diferencia entre los mortifagos y los aurores era grande si se hablaba de sus esquemas morales ¿Ellos no permitirían un violación bajo sus narices?
Estaba a punto de gritar cuando sintió su rostro azotando contra la puerta. Algo le tronó.
-No tiene caso que grites, este lugar esta insonorizado- Draco abrió los ojos a mas no poder cuando Harry comenzó a frotarse contra él, ahora dudaba que estuviese borracho, más le parecía drogado, en su voz no habia rastro del tono jugueton que uso antes. Sentía la erección del otro amoldarse a su ahora desnudo trasero, preparándose...
-No!- exclamo casi con un ruego
El moreno ni siquiera lo escucho y lo empaló de un solo golpe
El rubio grito tan fuerte que creyó haberse roto algo cuando su voz se corto
Sus piernas temblaban, apenas y podía sostenerse, si no fuese por que Harry lo oprimía contra la puerta...
-Quería que...esto fuera bien,... pero siempre tienes que ser tan testarudo- al moreno le costaba respirar, la onda de placen que apreció al invadir aquel cuerpo caliente era deliciosa. Draco cerro los ojos sintiendo como gruesas lagrimas salían de sus ojos –Tu quisiste que fuera así- hizo un ademán de moverse y el rubio apretó los ojos preparándose para el sufrimiento.
-No te muevas, duele...¡Ahhh!- Harry salió y entro con las misma fuerza de antes –Noo!! Para – volvió a embestir – por favor – Draco estaba sin aliento y sabia que ahora de verdad él no era quien se sostenía contra el muro.
El rubio se quejo durante todo el tiempo que fue sometido por la mano férrea del moreno que parecía totalmente recio a atender la erección que inevitablemente se había alzado entre las piernas del rubio y que ahora se oprimía agudamente contra el metal de la puerta.
Gimió lastimeramente cuando se libero de manera muy dolorosa entre su cuerpo y la puerta, sintiendo la simiente del moreno invadir sus entrañas, quemaba.
Cayó con un ruido sordo justo cuando sintió que dejaban de sostenerlo.
Entre sus piernas escurría el semen de Harry mezclado con su sangre. La saliva del otro brillaba sobre su piel y sus lagrimas ya secas en sus mejillas.
No supo como aguanto todo, pero como si desease no escuchar ni mirar a Potter después de sentirse invadido de esa manera, se desmayo sin más.
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Al día siguiente despertó con el cuerpo echo trizas, ahora no era solo su pierna la que escocia de dolor, si no que ahora también lo hacia su trasero el cual palpitaba por las laceraciones sufridas.
No era virgen y lo que había ocurrido la noche anterior no era algo que no hubiera experimentado anteriormente, solo que jamás había esperado tal ataque estando en manos de los aurores, jamás había esperado que fuera el niño de oro quien perpetuara tal agresión. No lograba encontrar la respuesta al ¿Por que?.
Se quedo mirando hacia el techo, las sabanas estaban limpias y muy interiormente agradeció ese gesto. Los mortifagos lo habían dejado vivir entre todos los fluidos e incluso lo habían echo limpiarlos con la lengua mientras ellos reían a su alrededor.
Estiro el brazo para poder ver sus muñecas laceradas con las marcas de las cuerdas que Potter había usado, quería convencerse de que podía haber sido peor.
En el buró estaba un pequeño bulto, pero solo lo miro con indiferencia, si su psicología no fallaba, aquello era de Potter, ¿Un disculpa?... él no perdonaba.
El paquete se quedo ahí todo el día. Draco no dejaba de lanzarle miradas furtivas a este y a la puerta. Su mente había fraguado las miles de cosas que le podía decir al moreno cuando este apareciera por el umbral arrastrándose por un perdón... pero nada.
No hubo nada ese día y mucho menos al siguiente. Rendido su orgullo y rumiándose la curiosidad abrió la envoltura café del paquete solo para encontrar un bote de ungüento envuelto en gasas. Con furia lo lanzo al otro lado del cuarto ¿Quién se creía ese imbecil de Potter?.
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Desde el día que el ex Gryffindor entrara a su celda, la calma que había conservado se vio perdida... incluso podía sentir el aroma del chico inundando la habitación.
No importaba cuanto lo renegara, la desesperación de no tener nada que hacer lo había llevado a esperar con ansia a que el moreno apareciera para poder gritarle todas aquellas palabras que ahora quemaban en su garganta.
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Con una semana de espera se rindió. Estaba molesto con Potter y consigo mismo, ¿por que era que lo esperaba?, ¿por que quería verlo?. Quería desahogar toda las frustración con alguien, ni los mortifagos lo trataban con tanto descuido... Mortifagos, de una u otra manera siempre terminaba mencionándolos.
-Deja de expresarte de esa manera- le había dicho Severus una de las tantas noches que se habían quedado en vela.
-Expresarme ¿Cómo?- Acababa de quejarse debido al clima, sus pies estaban más fríos que un témpano
El mayor hizo una mueca de fastidio y casi silbó sus siguientes palabras –Pareciera que te gustan más las noches de prisionero que de fugitivo-
Sintió como un escalofrió recorrió su columna –Yo...- abrió la boca dispuesto a argumentar, pero no pudo hilar nada -...no-
-Escucha Draco- Aparto la mirada de la ventana para así encontrar sus ojos –Hay algo que debes entender- Sus ojos parecían estar desmembrando su alma y él no hizo nada para impedírselo, muy en el fondo quería que lo viera –Es más fácil morir que vivir, siempre que exista la más mínima oportunidad, debes...-
Pero no sabia lo que debía hacer, los Mortifagos los habían emboscado y desde ese día no tenia ni la más mínima noticia de él.
¿Qué debía hacer?... ¿Luchar?, había mantenido la esperanza durante todos esos días solo por él, algo en su interior esperaba que lo rescatara como lo había echo antes, sin embargo ¿Por qué pensaba en Potter?, ese destello de ilusión sin objetivo ahora tenia nombre y lo más frustrante era que ahora no era el de Snape.
-...Harry- susurro justo cuando se escucho un golpe y la puerta se abrió de par en par dando paso a la silueta del moreno.
Draco se incorporo por inercia, justo cuando creía que jamás aparecería... lo hacia. Se fijo con detenimiento en sus facciones, se veía cansado y ciertamente demacrado. La sombra de tristeza que portaban sus ojos aun seguía impresa y por unos instantes sintió el impulso de preguntar que era lo que le ocurría.
-¿Qué quieres?- pregunto fríamente, muy a contraste con sus pensamientos
-Necesito hablar contigo- respondió el otro después de un largo silencio avanzando unos pasos, pero deteniéndose al ver como Draco se arrinconaba como si repeliera se presencia
-Habla-
-Draco yo...-
-Malfoy- corrigió automáticamente –El echo de que me violaras no te da derecho a llamarme como te plazca-
-Malfoy- reemplazo con la garganta agarrotada –Yo... la verdad es que no sé como decirlo, yo siento lo que hice, no pensaba correctamente solo...-
-Te aseguro que no lo sientes más que yo- el rubio no había movido ni un ápice de su expresión. Anteriormente se había sentido ansioso, incluso había anhelado la presencia del moreno, imaginándolo en la posición en la que estaba ahora, nervioso y revolviéndose las manos, al borde de la disculpa, pero su lengua mordaz no podía aguardar tanto titubeo – Solo te pareció fácil, venir a desahogarte conmigo como si de un objeto, igual ¿Que importa el prisionero?, No es así, ¿Acaso no fue eso lo que pensaste? –
-No, yo no creía eso, lo único que quería era hablar, pero tu.... -
-Quieres decir que es mi culpa, es mi culpa que tu seas un bruto que...- se quedo callado al ver que el moreno prácticamente estaba a unos cuantos pasos de él –No te me acerques-
-Malfoy... Draco, escucha, deseo que me perdones-
El rubio calló escudriñándolo con los ojos, ahí estaba el Potter que esperaba, rendido, con los labios entre abiertos esperando la respuesta a su suplica.
Poseía un brillo de algo que no podía explicar, algo que le quería obligar a perdonarlo, aceptar ese arrepentimiento en sus pupilas, pero su orgullo se imponía –No, Potter, no voy a perdonarte jamás, es imposible que comprendas lo que hiciste y el que te perdone no me ayuda en nada y disolver tus culpas no es lo que quiero- tomo aire, esperando que el moreno replicara, pero no obtuvo respuestas –Eres como cualquier mortifago, tomas lo que se te place...-
Harry, en un ademán para hacer al otro callar alzo una mano hasta alcanzar su mejilla, desconcertado al sentir como comenzaba a temblar –Perdóname, por favor, no es egolatría, de verdad quiero, necesito que me perdones, no puedo vivir sabiendo que te hice daño yo, desde hace bastante tiempo siento...-
Draco abrió los ojos, su cerebro no procesaba las palabras, o no quería entenderlas –Ya te lo eh dicho- exclamo interrumpiéndolo – No te perdono, jamás, nunca, espero con toda mi alma que el Lord aparezca y acabe con tu vida- lo aparto de un empujón y prácticamente corrió hacia el otro lado de la celda -¿Por qué no te mueres de una vez y nos libras de tu insufrible presencia?- noto como los ojos del moreno oscurecían, mostrando una tristeza que lo atravesó con una punzada dolorosa, pero no paró – Desaparece y así evitaras que más personas mueran por tu culpa, estoy seguro que no seria el único que festejaría. La sangre sucia de tu madre debió de haber disfrutado bastante el retozar con el Lord sobre el cadáver de tu padre que ahora deseas ser como él, todos tienen razón solo eres una amenaza y tan pronto como dejes de servirles te desecharán...-
-No tanto como tu disfrutaste conmigo –Harry habia interrumpido sus palabras y ahora lo miraba a los ojos con tal odio que le heló- esa noche gemías como perra en celo y aunque seas un frígido, estoy seguro que te encanto tenerme dentro, al igual que a los mortifagos, eres una puta Malfoy – Draco detuvo su discurso, entre ofendido y asustado por el nuevo tono del otro, lo había echo enfadar y ahora lo tenia tan cerca que podía ver toda la ira en sus pupilas verdes, reflejaban el mismo sentimiento que aquélla noche y eso le hizo convertirse en una hoja de papel humana – Te duele que te diga la verdad ¿No es así?– le sostuvo la mirada, aunque ahora estuviese mudo, eso no evitaba que lo desafiara – Sé que te gusta que te acaricien – acerco su mano y Draco forcejeo para alejarse, pero no pudo.
-No me toques-
-O si no ¿Que?- se acerco hasta su oído – estaba pensando y creo que tienes razón “igual ¿Que importa el prisionero?”- lo aventó hacia un lado y el rubio calló debido a la fuerza y a su propia falta de energías – Para que niegas lo que es obvio, te vi durante todos estos días, como mirabas hacia la puerta ¿esperabas que apareciera para hacerte esto?- bajo sus manos y comenzó a quitarle la ropa mientras Draco se movía con desesperación
-No, no lo hagas, no otra vez-
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Draco tosió sangre, esta vez Potter no solo lo había sodomizado, si no que en el proceso no había parado de arañarlo e incluso golpearlo pendiente de que en el proceso no perdiera la conciencia como la ultima vez.
-Y no esperes que te rescaten tus amigos mortifagos –Termino Harry acomodando se la túnica- yo mismo mate a Voldemort hace ya algunos días- y dicho esto cerro la puerta con un azote.
El rubio se quedo tendido en el suelo sin siquiera moverse, ahora si que estaba jodido, en todos los sentidos de la palabra y como si su cuerpo se lo hubiese rogado desde que fue atrapado, dejo escapar silenciosos sollozos que poco a poco se convirtieron en agudos gritos de dolor. ¿Es que acaso creyó que Potter podía ser diferente?.
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A la mañana siguiente no amaneció ni limpio ni curado. El cuerpo le dolía tanto como recordaba le doliera antes y maldijo a todo pulmón a Harry y a toda su línea familiar mientras casi arrastrándose alcanzaba el ungüento que antes había lanzado contra la pared.
Con manos y piernas temblorosas inspecciono las magulladuras de su cuerpo. Sonriendo tristemente se dejo caer sobre el catre, lo único que lograría tranquilizarlo sería dormir.
Ahora que sabia lo de la muerte de Voldemort le era más difícil no pensar en el juicio y la muerte cercana. Desde un principio sabia que no importaba quien fuera el vencedor él acabaría muerto, sin embargo, no creía que la victoria al “bando de la luz” le llegara tan pronto. Tan solo esperaba que el ministerio fuera indulgente.
El tiempo pasaba y la incertidumbre junto con las visitas de Potter a su celda no le dejaban tiempos de paz. Ahora solo podía conformarse con los momentos en los que el Gryffindor dejaba de ser prepotente y lo besaba con paciencia, sin dolor y sin humillación tomaba su cuerpo como si quisiese borrar las marcas de su violencia. Algo imposible, las cicatrices se quedaban en su cuerpo y en su alma ya había unas que era incluso más viejas.
El moreno lo abrazaba hasta que caía rendido haciendo que rememorara aquellos primeros días en los que despertaba con tal tranquilidad que solo se esfumaba cuando se daba cuenta de cual era su realidad.
“Hoy es mi ultimo día” se decía cada mañana al despertar y era ese pensamiento el que le obligaba a entregarse a Harry con toda la intensidad de su espíritu pues esa seria la ultima vez que lo haría.
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La puerta se abrió, dando paso a la ya conocida silueta de Potter, trago saliva sabiendo lo que le esperaba, pero se desconcertó al ver como otra figura lo acompañaba.
Recordaba a aquel hombre, Remus Lupin, su antiguo profesor de defensa.
Ambos entraron y cerraron la puerta detrás de ellos, Potter se situó a un lado de la salida como custodiándola siendo Lupin quien se acercara a él.
-Malfoy- se dirigió hacia él con leves arrugas de disgusto en su rostro que el mencionado decidió ignorar – Debes venir con nosotros, tu juicio ha sido programado- las palabras fueron lentas, pero parecían la sentencia de muerte, ese seria el ultimo día.
Asintió como respuesta al ver que el hombre se retiraba –Harry, hazte cargo de él, debe estar listo para el medio día- y dicho esto salió
El rubio quien no dejaba de mirar al infinito, no supo como, ni por que el moreno lo tomo de la mano y lo arrastro por primera vez fuera de aquella celda.
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Lo tumbo sobre la cama mirándolo seriamente, Draco aun no estaba preparado, no quería enfrentar el ultimo día de su vida. Había sido corta y lo peor que ni siquiera fue tan buena como él hubiera deseado.
-Draco- hablo el Gryfindor –debes ducharte, la ropa limpia esta ahí y...- paro su discurso al ver que el otro no reaccionaba -Draco- volvió a llamar, esta vez con un tono más suave inclinándose a su altura -¿Estas bien?-
El rubio vago su mirada hasta encontrar sus ojos –No quiero morir- contesto con la voz ahogada –No quiero- una solitaria lagrima bajo por su mejilla y Harry se mordió el labio inferior devastado por la declaración
-No Draco, no llores, no vas a morir- lo tomo por el rostro –Yo jamás permitiría que algo te pasara- lo beso tiernamente –No te preocupes, solo arréglate- el moreno salió de la habitación y el Slytherin se quedo calmado, quieto, recordando las palabras anteriormente dichas –No voy a morir- se dijo así mismo dirigiéndose hacia el baño con determinación.
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Una vez que termino de arreglarse, se quedo mirando su reflejo en el espejo con cierta admiración y con fuerzas renovadas busco la manera de escapar, aún no podía desaparecerse ni conjurar algún hechizo tenia puesto el brazalete, pero eso no le impedía buscar alguna chimenea y largarse. Potter tenia razón en algo, no se rendiría, no después de todo.
Giró la perilla de la puerta sorprendiéndose de que esta se encontrara abierta. Salió de la habitación cauteloso mirando a todos lados, buscando guardias y una chimenea.
Cuando ya tenia algo de tiempo buscando escucho una voz demasiado conocida al final del pasillo y con el corazón oprimido casi corrió hasta la puerta de donde salía el sonido
-si Remus no insistiera ya estarías refundido...-
-Calma Potter, es que acaso eso que percibo son celos-
-No es algo que te incumba-
-Claro que me incumbe incluso más de lo que te gustaría saber-
-Solo dedícate a cumplir con tu parte y no aparezcas por aquí, para mi tu siempre serás el asesino de Dumbeldore –
-hay cosas que aun no comprendes Potter-
-Claro que comprendo, es por eso que a pesar de que lo quiera ni nosotros ni la orden pondremos un pie en la búsqueda, aun así, no somos responsables por lo aurores-
-Ellos no suponen un problema-
Draco llego hasta la puerta y la abrió con cuidado, conteniendo la respiración justo cuando vio el perfil de Severus y de Harry en medio de la oscuridad
-Es una acuerdo Potter- la manera como escupía la ultima palabra
Entro de improvisto a la habitación –¡¡Severus!!-
Ambos miraron al umbral donde acababa de entrar el rubio, el mencionado hizo un gesto de alegría -Cuídate- dijo moviendo los labios antes de desvanecerse con un ploff.
-Harry- exclamo el rubio acercándose al moreno –era Severus ¿No es así?- la sonrisa que se había formado en su rostro irradiaba algo que incomodo al ex Gryffindor
-Era- contesto secamente
Abrió los ojos contento, el otro seguía vivo -¿Qué dijo? ¿Qué paso? ¿Por qué esta aquí?... no lo atraparon, esta libre... ¿nadie le persigue?- cada pregunta iba cargada con más dudas que respuestas
Harry solo hizo una mueca moviéndose a un lado –Demasiado interesado en Snape...- susurro
-Si- contesto Draco instintivamente creyendo que aquello era un pregunta
-¿Estas listo?- pregunto Harry sin siquiera mover un ápice de su rostro
Asintió con la cabeza – bien, por que nos vamos-
-pero y Seve...-
-¡Nos vamos!- exclamo desde la puerta sin aceptar un solo reclamo
El rubio se quedo plantado en la habitación. Con el encierro había perdido prudencia, sofisticidad y claridad en el objetivo, él debía de haber estado huyendo en ese momento.
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Draco se sentó en la silla para ser juzgado. La sesión era a puerta cerrada, pero eso no impidió que uno que otro periodista se colara entre los presentes.
Todos los miraban con mala cara, sabia que después de que saliera de aquella audiencia, lo próximo sería el beso del dementor.
El proceso comenzó, él solo se limito a escuchar, declarandose falsamente inocente ante cualquier pregunta por parte de los magos en los altos taburetes.
Cuando llego el momento de su defensa se sintió desesperado, no había planeado absolutamente nada ¿Qué pruebas podía presentar en su defensa?.
Sin que lo esperara, fue Remus Lupin quien se paro en abogacía de su nombre, varios murmullaron, pues lo conocían como miembro de la orden del fénix, un hombre lobo.
El hombre de ojos dorados barajo sus argumentos con suma maestría. Primero expuso el hecho de que él, había sido prisionero y prófugo de Voldemort.
Cobijado por la maestría del hombre lobo termino siendo miembro de la orden incubierto, mandado por el mismo Dumbeldore pero atrapado en el acto. Obligado a actuar en contra del bando de la luz bajo amenazas de daño a su familia.
Ahora, toda la culpa recaía ahora sobre los hombros del desaparecido Severus Snape, traidor a la orden aquel que obligo a atacar a Draco y aquel que levanto la varita contra el sabio mago que murió en defensa de la causa.
La mayoría de los presentes se mostraban renuentes a aceptar aquellas declaraciones, mientras que otros comenzaban a suavizar la mirada ante la visión del inocente rubio obligado a cometer esos actos por la férrea mano de Voldemort y su profesor.
-Yo estuve presente- declaro Harry mientras argumentaba que el rubio se negaba fervientemente a efectuar algún ataque y para cerrar con broche de oro una carta escrita a puño y letra por el mismo Dumbeldore, en la que se le declaraba inocente con los argumentos anteriormente expuestos.
Draco no podía creer lo que pasaba y sintió desmayarse justo cuando el juez lo declaro inocente.
-Increíble- se dijo a si mismo cuando salió de la audiencia como un mago libre cubierto por una enorme cantidad de flachazos.
Draco aun no cabía en su ensimismamiento cuando Harry se acerco a él.
-Sé que eres culpable, yo estuve ahí-
-Pero si... no, entonces, ¿Por qué tu...-
-No te confundas Malfoy- sonrió con sorna y se acerco a su rostro tanto que podía sentir su respiración -Dentro de azkaban no me sirves para nada-
El rubio abrió los ojos confundido –Pero ¿y... Severus?-
-Eso no es algo que te importe- contesto molesto antes de voltearse –Nos veremos después-
Pero no se vieron.
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Segunda parte